
La llegada de un nuevo gatito es un evento importante, tanto para él como para su familia. ¿Sabes cómo hacer que su llegada al nuevo hogar sea lo más exitosa posible? En este blog te daremos una serie de pautas para que esta nueva etapa sea el principio de una historia inolvidable.
Las primeras sensaciones del gatito al llegar a una casa nueva son muy importantes y marcarán vuestra relación a largo plazo. Planifica su llegada para que coincida con un momento en el que puedas pasar tiempo cuidando de él: un fin de semana, vacaciones…
Tu gatito acaba de abandonar la seguridad que le aportaba su madre y hermanos y está experimentando nuevos olores, sonidos e imágenes. Intenta controlar tu emoción en ese momento.
Accesorios necesarios
Los accesorios básicos para tu nuevo gatito son: cuencos para comida y agua, bandeja para la arena, camas, rascador, juguetes, transportín y, por supuesto, alimentación.
Los cuencos para el agua y comida deben ser de porcelana, cristal o incluso acero inoxidable, en cualquier caso, nunca deben ser de plástico, pues es un material que no les agrada. Los gatos son animales de origen desértico y, por tanto, tienden a beber muy poco. Las fuentes de agua corriente son de gran ayuda para fomentar la ingesta de agua. Los cuencos deben estar alejados del arenero porque también son muy escrupulosos y no les gusta comer al lado del sitio en donde hacen sus necesidades.
La bandeja de arena debe ser fácilmente accesible para el gatito, de un tamaño adecuado para que pueda utilizarla sin ensuciarlo todo y estar lejos de las zonas más concurridas de la casa. Debes limpiar la arena con frecuencia; con una pala retira los excrementos a diario y una vez a la semana, aproximadamente, cambia la arena. Si tienes más de un gato necesitarás una bandeja para cada uno.
Si tu casa tiene más de un piso es muy interesante ofrecerle ese mismo espacio de alimentación e higiene en cada una de las plantas de la vivienda.
En cuanto a su descanso los gatitos necesitan dormir muchas horas. Prepara varias zonas de descanso en rincones acogedores de la casa, incluso alguna camita en un lugar elevado, ¡aunque tu gatito acabará escogiendo la zona que más le guste! A veces en los sitios más insospechados. Es importante destacar que ese momento de sueño no debe ser interrumpido, ni siquiera para acariciarlo.
Elige el transportín que mejor se adapte al tamaño que tendrá de adulto, mejor opción si es rígido. Un buen consejo para que no asocie al transportín con el veterinario o con un viaje en coche, y por tanto no le tenga miedo, es dejarlo siempre a su disposición; éste debe formar parte de la decoración de tu casa, de esta forma tu gatito podrá considerarlo un buen sitio para descansar o refugiarse.
Los gatitos aprenden a través del juego; existen muchos juguetes que te ayudarán a fomentar sus instintos naturales de caza. También les encanta rascar así que, si quieres mantener a salvo tus cortinas y muebles, ofrécele un rascador, incluso si tiene varias alturas mejor.
Al principio es mejor que no le dejes acceder a zonas como el jardín o el balcón y debes tener mucho cuidado cuando las ventanas estén abiertas. Comprueba si alguna de tus plantas es tóxica para los gatos, lo lirios, por ejemplo, pueden llegar a ser mortales.
Los gatitos son muy curiosos y lo muerden todo cuando le están saliendo los dientes, asegúrate de no dejar ningún cable a su alcance y cubrir los enchufes con un protector. Guarda los objetos pequeños que pueda tragarse como gomas elásticas, chinchetas, bolsas de plástico y, sobre todo no dejar a su alcance ovillos de lana ni carretes de hilo.
Si hay algún niño en casa es mejor que al principio no jueguen con el gatito sin supervisión. A veces, sin querer, pueden ser algo torpes y bruscos con el animal. Explícale que el gatito no es un juguete y que debe respetar su espacio y su descanso. Anímalo a que use siempre juguetes de gatito para entretenerlo, esto les ayudará a crear un vínculo entre ellos.
¿Y si ya hay otros animales en casa?
La regla de oro es: los animales que ya están en casa tienen prioridad, no se deben alterar sus hábitos. No muestres preferencias por el recién llegado, ya que el otro animal podría sentirse abandonado.
Con un perro
Para el primer encuentro, escoge una habitación en la que haya lugares en los que el gatito pueda esconderse y sentirse seguro. Mantén al perro tranquilo y atado con una correa; no debes precipitar las cosas, no fuerces el contacto entre ellos, sino espera hasta que se acostumbren el uno al otro. Si tu perro ya conoce a algún otro gato y le gustan, el proceso será más fácil.
Con un gato
Asegúrate de presentar el gatito gradualmente y con cuidado. Los gatos adultos tienden a aceptar mejor a los gatitos que a otros gatos adultos. Es importante que ambos tengan un espacio seguro para escabullirse si no se sienten seguros. Cada uno debe tener su propia zona de descanso, comida y recipientes con agua, juguetes y bandeja de arena, ya que no suele gustarles compartir sus cosas. Al principio no intentes alimentarlos mientas están cerca el uno del otro. Comer juntos no es un comportamiento social en los gatos y puede causarles mucho estrés.
Los gatos viven en un mundo de olores. Impregna un trapo con las secreciones faciales del gatito, pasándoselo por la frente y las mejillas, y restriégalo en la parte inferior de las paredes para que el gato adulto se acostumbre a su olor. Otra buena opción es comprar enchufes de feromonas para poner por la casa.
Nutrición
Durante los primeros mese de vida, la nutrición es de vital importancia y debes elegirla a su medida. El crecimiento de los gatitos se divide en dos fases y las necesidades nutricionales varían.
Desde el nacimiento hasta los 4 meses
En ese momento la alimentación debe ser rica en energía para cubrir sus necesidades de crecimiento y también debe ser muy fácil de digerir, para adaptarse al sistema digestivo, que todavía es inmaduro. A partir de las 4 semanas de edad, por imitación a la madre, los gatitos empiezan a probar la comida sólida.
De los 4 a los 12 meses
La estructura ósea se fortalece gradualmente y la masa muscular aumenta. Los sistemas digestivos e inmunitarios maduran progresivamente. Se caen los dientes de leche y se sustituyen por los definitivos (4-7 meses).
Si tu gatito no recibe una alimentación adecuada para su crecimiento, podría sufrir deficiencias nutricionales o excesos graves, lo que podría causar problemas de desarrollo y de salud crónicos.
Los gatos tienden a comer en pequeñas cantidades varias veces al día, ¡hasta 16 durante todo el día!
Es muy importante alimentar a tu gatito con una nutrición adecuada a su edad, pues mientras son pequeños tienen un sistema digestivo muy delicado y también muy distinto al que tendrán cuando sean adultos. Al contrario de lo que muchas personas creen, la leche de vaca no es adecuada para los gatos. Su alimentación debe basarse en una combinación de antioxidantes, vitaminas y aminoácidos específicos que mejoran las defensas naturales de tu gatito.
Hoy en día existen muchas corrientes acerca de la nutrición, tanto para gatos como para perros, por ello debes tener mucho cuidado a la hora de decidir qué alimento le darás a tu gatito, pues no todos los consejos son acertados. La mejor alimentación es aquella que se respalda en estudios científicos realizados por veterinario/as especializados en nutrición. La carne sola, por ejemplo, no es una dieta equilibrada. En estado salvaje, los gatos se comen sus presas enteras, lo que incluye los intestinos y su contenido (a menudo vegetales), pero también sus tendones, el pelo y las garras. El mejor asesoramiento sobre este tema lo recibirás en tu clínica veterinaria; tanto los veterinario/as como el personal auxiliar, son expertos en nutrición y son los que mejor saben qué necesita tu gatito en cada fase de su vida.
Salud
Es indispensable planificar una primera visita al veterinario después de su llegada a casa. En sus primeros meses de vida, tu gatito tendrá que ir al veterinario con frecuencia, pues esta es una etapa clave para asegurarle una buena salud el resto de su vida. Las primeras visitas serán para llevar un control de peso, hacerle análisis coprológicos de las heces, iniciar una pauta de desparasitación y vacunar. Además de la medicina preventiva deberás ponerle el microchip a los 3 meses de edad, obligatorio en nuestra legislación.
Las vacunas refuerzan las defensas naturales del gato y previenen enfermedades contagiosas, muchas veces mortales. Generalmente se empiezan a vacunar a las 8 semanas de edad, cuando el gatito ya no está protegido por lo anticuerpos maternos.
En cuanto a los parásitos debes saber que tu gatito es un objetivo muy fácil para ellos; las pulgas y las garrapatas son bichos diminutos que le atacan y se alimentan de su sangre mordiendo su piel y pueden llegar a causar enfermedades infecciosas muy graves. Los ácaros de los oídos, a diferencia de las pulgas y garrapatas, no se ven a simple vista, pero se alojan en el canal auditivo causando picor e irritación.
Los parásitos internos son gusanos y protozoos que viven en el organismo; pueden causar inflamación y problemas digestivos (entre otros). Algunos parásitos se pueden transmitir a las personas, en especial a los niños, por lo que es muy importante llevar a cabo una buena pauta de desparasitación. Me gustaría recalcar que, lejos de algunas leyendas, los gatos que viven en interior también necesitan ser desparasitados con la misma frecuencia, ya que los parásitos cuentan con múltiples vías de entrada al hogar: si hay un perro en casa, pueden ir en nuestros zapatos, etc. Sobre este tema te asesorará tu veterinario/a con absoluto conocimiento.
En definitiva, planifica bien la llegada de tu gatito a casa, entiende su comportamiento y sus instintos naturales, respeta su espacio y sus necesidades (recuerda que no es un perro, son especies diferentes y, por tanto, su actitud también lo es). Cuida su salud y su crecimiento y, sobre todo, déjate asesorar por profesionales del sector veterinario, nadie mejor que ellos sabrá guiarte en esta bonita etapa que empieza con el primer “miau”.



